Ha llegado la hora de empujar como no he empujado en mi vida, y parirlo.

— Ha sido blog… pero nace raquítico, y a buen seguro con alguna tara.

— Da igual, es fruto de mis entrañas, le quiero… LE QUIERO

Habrá que tenerlo en observación durante un tiempo. Incubadora. Calostros a base de comentarios, sugerencias, ánimos y algún jamón, que aquí no se crece por ciencia infusa.

Si la criatura crece sana y fuerte, pletórica de vigor (y relamiéndose del jamón que me habéis mandado), lo escolarizaremos, le compraremos una Wii, se le querrá mucho, y todas esas cosas.

Pero si se ve que no prospera, se aplica la norma espartana, se despeña al blog neonato por los abismos del abandono, y a otra cosa mariposa.

Este blog tiene madre, que es servidora, la que se seca los chorreones de sudor de este empujón ímprobo que da lugar a este nacimiento, aquí, en plena blogosfera, como a quien se le cae el niño en el autobús y luego sale en Gente.

Pero también tiene padre, fecundador, muso, y a tiempo parcial, prófugo en Pernambuco, que vendrá a veces y traerá chuches y cosas de interés. Algún día se presentará aquí y dejará al personal con el culo torcío…  lo garantizo.

Incluso puede que acabe teniendo primos, tios, abuelas, cuñadas, la cabra del gitano y un señor de Cuenca que pasaba por allí. Ya digo que la criatura está aun en observación.

Hala, vuelvan mañana, a ver si el chiquitin ha crecido y ya dice mamá y papá.

Atte. La madre de la criatura.

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