Dios (o Alá, o Yavhé, o Buda, o la madre tierra, o Bob Esponja…) nos llenó la boca de dientes para que no tuviéramos que pasarnos la eternidad rechupeteando cosas y tratando de ablandarlas con las encías…

(si no tuviéramos dientes, ¿para qué tendríamos encías? Bueno, da igual, es mi elucubración y me la follo como quiero…)

Pero Dios (o los espíritus ancestrales, o Zeus, o Horus, o Perico de los Palotes) es cruel y puñetero, y hace que los dientes no vengan de fábrica. Tienen que nacer. Romper barreras de hueso y encía, hasta eclosionar en medio de terribles dolores.

Y no contento con eso Dios (o Tezcatlipoca, o Manitú o Pepito Piscinas ) hace que los dientes no nazcan todos a la vez, para pasar el trago de a una, sino que nazcan poco a poco, de uno en uno, regodeándose.

Para luego, años después, volver a caer, y volver a empezar con el ciclo, esta vez con menos dolor, hasta que llega el turno del último castigo odontológico de los dioses: LAS MUELAS DEL JUICIO.
Nacen cuando menos las esperas. Un buen día te despiertas y te duele un ojo (si, un ojo), o una oreja, o un lado de la cabeza, y no sabes lo que es, hasta que de pronto, empiezan a dolerte los 32 piezas dentales circundantes.

¿Y por qué se quejan esas sufridas piezas dentales? Porque desde atrás vienen empujando cuatro moles de esmalte, calcio y nervios, que no se detendrán ante nada, ya que vienen empujadas por la propia ira de Dios.

No tienen miramientos en arramplar con todo y en buscar el camino que más fácil les resulte para salir. Da igual que hayas pasado 5 años con una ortodoncia horrenda y la boca llena de alambres, las muelas del juicio harán todo lo posible por destrozar el trabajo realizado, y dejarte la boca como una pared de Gaudí.

Yo hoy lucho mi batalla personal contra este enemigo silencioso. La muela del juicio superior izquierda ha decidido que salir hacia abajo era demasiado fácil, muchísimo mejor salir hacia un lado. Y tratar de anidar en la mejilla con dolor, sangre, y no quiero pensarlo, quizás algún día lleguen las purulencias, la sepsis y la muerte.

fig_muelano está en el mismo sitio, no es la mía, esta ni siquiera se habrá planteado mutilar a su portador como la mía

… pero es igual de maligna


Por eso he decidido ir al dentista.
El viernes.
El día del juicio.

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