Al final paso del público (sé que hay público, veo las estadisticas de visitas), de su opinión (aunque pasan de visita, no dicen ni mu), y de todo.

Paso olimpicamente.

Y hago lo que me da la gana.

Como por ejemplo… COMPRARME OTRA COBAYA.

Por ahora se llama Dos, o Natillas (o ¿Dos Natillas?)… no lo sé, aunque da igual, acabará llamandose bola peluda, rata culigorda, bichobola y pelusona.

Es tímida, menudita y tiene los ojos más saltones que en visto en una cobaya en mi vida. O eso, o está permanentemente estupefacta.

Uzi la a acogido bien en el hogar, lo primero que hizo nada más verla, despues de olerla un poco, fue pegarle un fregao a lametones que la de jó tonta. Pobre Dos, encontrarse con una cobaya el doble de grande y maternal metiendole la lengua en la oreja al primer momento… Ahora hacen buenas migas, y hasta parece que le ha cedido la manopla naranja de dormir (quizas deba comprar otra, una para cada niña, jurjur)

Como Natillas (o Dos, or whatever) me parece muy pequeñita, iremos a incordiarle esta tarde al veterinario. Imagino algo así.

“- ¿Dos no está muy delgada, Veterinario?

– No, lo que pasa es que Uzi es un monstruo de la naturaleza.

– Y esto que tiene aquí en la orejita… ¿Será sarna?

– Esto es un cacho de acelga masticada que Uzi le ha dejado pegado al rechupetearla con la boca llena…

– Ay, qué bonitas son mis señoritas cobayas…

– Eh… uhm… nop…Dos… tiene… PITO!

– NOOOOOOOO

Uffff, no, espero que eso no pase. En la tienda miré bien, en casa miré bien, mi compañera de piso, que también entiende de cobayas miró bien. Dos no puede tener pito… DOS NO VA A FECUNDAR A MI UZI! ais, que me altero…

Y bueno, a falta de una “foto de carnet” de Dos, ella solita, os pongo una foto de la familia (de la higiene en familia):

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PD. Todos sabeis que Uzi necesita tener un motivo,a ser posible inciso-contuso, para ir al veterinario, si no, no se queda tranquila… Pues hala, se ha vuelto a arrancar otra uña… Siempre tiene que quedar de estrella, coño.

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