“Tu querías ver Vierzon. Y vimos Vierzon.

Tu querías ver Vesoul. Y vimos Vesoul.

Tu querías ver Honfleur. Y vimos Honfleur

Tú querías ver Hamburgo. Y vimos Hamburgo.

Yo quería ver Amberes. Y volvimos a ver Hamburgo.


Y ahí ya te mandé a tomar por culo porque no había dios que te aguantase
.”

Todo empieza con un pequeño gesto que lo cambia todo.

Un día se puso firme y acabó con todo. Y acabó con todos, y se quedó sólo. Y más a gusto que nunca.

El que paga, descansa. Y el que cobra, más.

Los fantasmas estaban ahí. Miraban desde los cuadros, desde las fotos, desde la panoplia, desde la estantería.

Desde aquel busto de bronce sobre la chimenea…

Y desde esa plaquita dorada en la base de marmol blanco.

Victor Hugo…

Victor…

…Hugo.

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