Esos antojos raros a horas intempestivas… esas visitas que llegan sin avisar y ponen cara de que sin merienda no se van… esos desayunos de “es la primera vez que me la tiro y si le doy mielpops para desayunar, también será la última”… ese capítulo de [ponga aquí su serie moñas predilecta] que no se puede ver sin controlar el nivel hormonal en sangre con altas cantidades de subproductos chocolateados…

¿Quién no se ha visto alguna vez en una de estas situaciones? ¿Y cómo las habeis solucionado? ¿Pensando en otra cosa? ¿Sacando unos “Nevaditos Reglero” revenidos? ¿Hipotecando un prometedor futuro sexual por unos cereales gayers y una vida condenada al onanismo? ¿Comiendo risketos pero sin ganas, y detestando [ponga aquí su serie moñas predilecta]? Todo eso nunca tendría que haber pasado.

Y a partir de hoy, no volverá a pasar. Porque hoy cambiaré vuestras vidas. Sí, voy a hacerlo. Lo haré porque soy buena persona, guapa, inteligente, huelo bien bastante a menudo, y además soy modesta. Y lo haré mediante una receta sencilla, rápida, y para toda la familia (como montar un transbordador espacial con cemento-cola y tubillones para el tío de Bricomanía): la receta del….

BIZCOCHO DE CHOCOLATE LO SUFICIENTEMENTE DELICIOSO COMO PARA DAR EL PEGO QUE SE HACE EN CUATRO MINUTOS EN EL MICROOOOOOOON… DAS!

Ingredientes:
Amor (que si hacemos las cosas sin amor luego sale una puta mierda).
Un huevo (de gallina)
4 cucharadas soperas de leche
3 cucharadas soperas de aceite (mejor de girasol)
2 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de cacao en polvo (mejor el cacao puro sin azúcar que el Colacao o el Nesquick, y sus versiones de marca “la pava”)
4 cucharadas soperas de harina (o en mi caso, para que sea sin gluten, Maicena)
1 cucharadita de café de levadura química (el Royal de toda la vida)

Se mezclan en una taza/bol/cuenco/recipiente apto para microondas de su elección los ingredientes secos (los reconocerás porque al introducir el dedo en ellos no notarás humedad). A continuación se añade el huevo, se remueve, se añade la leche, se remueve otra vez, y el aceite, y sí, se remueve one more time. Con todo junto, mezclado y removido, se mete en el microondas, máxima potencia, 4 minutos.

Lo que salga de ahí estará rico, porque lleva azúcar, será marrón, porque lleva cacao, y será bastante feo a la vista, porque estará hecho en cuatro minutos y en el microondas. Además, no durará mucho en buenas condiciones, pero tampoco queremos que se convierta en la herencia de nuestros nietos, coño ya.

Se puede comer así tal cual, remojado en leche. Se puede partir al medio y rellenarlo de mermelada de fresa, o espolvorearlo con azúcar glas, como si fuera una tartita, se puede mirar con desprecio durante 15 minutos y después tirarlo a la basura… eso ya va en la imaginación de cada uno.

Hale, a disfrutarlo con salud. Si os sale mal, yo me desentiendo. Seguro que es porque no le habeis puesto amor.

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