Como mujer que soy (que lo soy, Supernovio puede dar fe notarial de ello), tengo la muy sana costumbre de llevar ropa interior. Mi santa madre me educó bastante bien, y el resto lo hizo el sentido común, que me dice de vez en cuando que no debe ser agradable pillarse un resfriado de los bajos.

De la ropa interior femenina, campo de juego de fetichistas y pervertidos no voy a hablar, que luego se me llena esto de gente rara. Esta contextualización previa es símplemente para dejar claro que sé de lo que hablo, y que hablo con conocimiento de causa. No voy a entrar en detalles escabrosos, así que pongan todos las dos manos donde yo pueda verlas a la de ya.

Al lío: hace unos días me compré en Carrefour un pack de seis bragas al fascinante precio de 6 euros.Hasta ahí todo bien.

Lo que me repatea es lo siguiente: de esas 6 bragas, a 4 se les fue la goma al carajo con solo mirarlas. Esto ya no está nada bien. Vale que puede uno decir que por 6 euros (un euro por braga), qué coño quiero… Pues quiero 6 bragas que me duren íntegras más de dos horas de uso normal, no dos bragas y cuatro trapos.

Eso me lleva a pensar en otro asunto, relacionado también con otra reciente adquisición a bajo precio: mi tablet Airis OnePAD 700. La daban con cupones de ABC + 99 euros. Y ha fallado desde que la compré más que una escopeta de feria trucada. Viendo los foros del servicio técnico he comprobado que a otra gente también les falla por los más diversos motivos, pero que muchos lo justifican por su bajo precio: que por 99 euros (+ periódicos), qué coño quiero… Pues quiero una tablet que funcione tal y como le corresponde funcionar. Ni más (porque un precio bajo implica prestaciones bajas), ni menos (porque un precio bajo no implica que haya que aguantar que algo funcione peor de lo que debe funcionar).

Me cabrea un poco que con la excusa de lo barato que es algo nos pasemos por el arco del triunfo que aunque poco, hemos pagado un dinero para que algo sea como debe ser al menos durante el tiempo que cubre la garantía y dándole un uso normal.

No sé si eso es culpa de las empresas (que siempre quieren ganarse beneficios de a duro cuando nos dan servicios de cuatro pesetas), de los usuarios/consumidores/gente de a pié, que somos más tontos que botijos y nos gusta más una oferta que a un tonto un lápiz, o yo qué sé… Lo que sé es que me cabrea, y sin embargo, ante una superoferta acabaré cayendo otra vez, y volveré a comprar 6 bragas por 6 euros. Sólo espero que las próximas duren…

Porque me niego a ir sin bragas.

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