Que me dejen a mí, que desamortizando con la mano derecha, e incinerando indeseables con la mano izquierda, acabo enseguidita con la recesión, la crisis, y ya de paso, la superpoblación humana, la contaminación y la madre que parió a Perico.

Pero no me dejan. Mis teorías de expropiación masiva de bienes y guillotinas en cada plaza pública no pasan de ser meras chanzas que divierten a mis amistades y conocidos.

Y tampoco me dejan opinar, que para eso llevo algunos años siendo mayor de edad, sobre las decisiones que toman otros para arreglar lo que, ya digo, solucionaría yo a poco que me dejasen armamento suficiente…

En este artículo, de Juan Torres López (www.juantorreslopez.com) y Alberto Garzón Espinosa (www.agarzon.net) se explica de un modo tan claro que hasta yo, que me he dejado el sentido común en los otros pantalones, lo he entendido, por qué reformar la constitución para poner un techo de gasto con el fin de salir de la crisis es como fumarse tres cartones de Ducados al día para curar un enfisema pulmonar…

Ahora a leerlo, y a pensar un poquito, que seguramente, como yo, llegaréis a la conclusión de que estas medidas para salir de la crisis que le imponen desde Europa a este gobierno, y las que propondrán los otros indeseables más a gusto que un arbusto cuando lleguen al gobierno (que los dioses no lo permitan), están tan lejos del sentido común como empezarse los chupachups por el palo, y parecen ideadas por un mono disecado. Es más, un mono disecado lo habría hecho mejor. Porque los monos disecados no suelen ser cerdos capitalistas pensando únicamente en no perder beneficios.

Y cuando acabeis de leer el anterior artículo, de regalo, un bonus track. Desde el magnífico blog “El porqué de una mosca encerrada en un bote“, un maravilloso artículo sobre eso de lo que en este país llamado Mistol, quiero decir, España, no tenemos: una democracia de verdad. Porque la nuestra, a sus treinta y seis añazos, ya tiene que tener el chochete constitucional como un gato acostao, como para que se la tomen tan a pitorreo, oiga.

Por último, vais a votar aquí pidendo un referendum como la copa de un pino, que a este paso, internet va a ser el único sitio donde nos dejen votar libremente a lo que nos apetezca.

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