Disclaimer king-size: ¿Se acuerdan ustedes del disclaimer de otro día? Pues hoy igual. Y añadir que si alguien se siente ofendido por mis afirmaciones… que se compre a mi cuenta unos caramelitos de fresa, o un chupachus de los de chicle, y tal. Gracias, y una vez más, al lío.

Spain is pain. Esto lo leí el otro día en el feisbu, y me parece una gran verdad.

España es un sitio que a poco que tengas algo de sentido, ya sea común, del (buen) gusto, o de la decencia, hace que se te caiga la cara de vergüenza ajena al suelo y te la pisoteen todos y cada uno de los ñus del Massai-Mara.  Algún día (cuando tenga un bunker para esconderme y provisiones para varios años) hablaré de cómo creo que llevamos siendo una mierda de país más o menos desde los Reyes Católicos, y con ello me granjearé un puñao de enemistades. ¿Pero eso me importa? No.

Sin embargo, en contadas ocasiones he llegado a sentir un pellizquito de orgullo “nacional”, aunque la palabra nacional me da mucho repelús, y me recuerda a Paquito, a la bandera con el pollo, y a los collares de perlas… No fue, como supondrán, cuando ganamos el mundial, aunque mucha gente se comportó entonces como si a todos nos hubieran invitado a una mariscada perpetua, y transmisible por herencia a todos nuestros descendientes de las próximas cuatro generaciones. Eso me dio 50% lástima 50% vergüenza más una cantidad indeterminada de excipientes.

Fue el 15 de mayo de este año. Ahí empecé a creer que quedaba un poco de sitio para la fe en los españoles. Movimientos como Democracia Real Ya o NoLesVotes, y todas esas asambleas proponiendo soluciones y pidiendo cambios fueron como un rayo de luz iluminando una tenebrosa oscuridad en la que resuenan de fondo las risotadas de Jorge Javier Vázquez, y los “¡m’entiendes!” ladrados por la princesa del pueblo.

Sin embargo todo eso que yo veía bullir en las redes sociales y en las plazas no se reflejó luego en las urnas. Y no queráis saber cómo me dio por saco… Vi perpleja cómo montones de personas votaban nulo, o en blanco, sin ser conscientes de qué implicaba esa decisión, argumentando que eso era lo que defendía el 15M… Cuando lo que, al menos a mi entender, se había propuesto, es que cada cual votase en conciencia, sí, pero a algo que no beneficiase, gracias a nuestra chupi piruli ley electoral, a los (2) partidos mayoritarios.

Después del 15 de mayo llegaron las acampadas, y las asambleas. Y en ellas, gente de toda clase, concidión, credo y pelaje se juntaba y opinaba. Y realizaban actividades. Y proponían.

Hasta ahí, guay. Pero empezaron a salirme fístulas purulentas por todo el cuerpo cuando empecé a ver algunas de las actividades, cuando empecé a leer “manifiestos”  plagados de @s al final de las palabras… cuando algunas cosas empezaron a olerme a magufo y a abraza-árboles. Vale que era mayo, y se estaba muy bien en la calle, y todo el mundo iba las plazas con la mejor intención del mundo, pero en mi opinión, las asambleas de espiritualidad, las meditaciones, los cuencos tibetanos, la biodanza y demás chuminadas, pegan en un movimiento de este tipo tanto como un cilicio apretao, una procesión con nazarenos o rezarse un rosario entero, misterios gozosos incluidos… A ver, que yo no tengo nada en contra de la gente que es así, pobrecicos ellos, bastante tienen con lo suyo, pero me “irrita” que asomen los hociquillos y puedan llegar a desvirtuar cosas que a mi entender deberían centrarse en unos mínimos, y que cada cual luego, en su casa, adore a la Pachamama, a la Virgen de las Angustias Pertinaces, se homeopatice vivo o se de friegas… quiero decir, se haga reiki de ese.

Y claro, luego pasa lo que pasa, que va “la gaviota” y arrasa (joder, qué poetisa estoy hecha, copón copín y copete)

Por suerte, para estas generales parece que se ha escarmentado un poco. Visto que el rebaño hispánico, si no les dicen clarito lo que tienen que hacer, de su sentido común y por sus propios medios no va a salir hacerlo, #AritmEtica20N les da una sugerencia de voto útil, masticado y digerible. A ver si funciona.

Sin embargo, aún hay que luchar contra ordas de señoras mayores con visón y perro pekinés que votan en masa a los nietos de los que ganaron la guerra (sí, hamijos, recuerden que Fraga, fundador de Alianza Popular, luego Partido Popular, fue ministro de Paquito… lo mismito que si Hitler hubiera ganado la guerra, y ahora se presentase a las elecciones alemanas un partido fundado por Goebbels), y obreros cenutrios que, creyendo que el cambio sólo es posible entre “guatemala y guatepeor”,votarán a la derecha, y personitas que aún siendo de izquieras y estando desencantadas con los socialistas, votarán al PSOE por aquello del “voto (bipartidista) útil”. Vamos, imbéciles todos (ahí, haciaendo amigos jejeje)

Y en medio de toda esa vorágine de estupidez me encuentro yo (bueno, yo o cualquier individuo anónimo con dos dedos de frente y tendente a encabronarse con el mundo), debatiéndome entre el miedo a la que se nos viene encima, la esperanza de que pase un milagro que amortigüe el batacazo, y la impotencia de saber que no soy Chuck (Norris) y no puedo salir a la calle y bajar del guindo a unos cuantos a base de sopapos con la mano al bies.

Porque como dije antes Spain is pain, y es una pena.

En el próximo acto, Asturias ¿patria? ¿querida?.

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