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Ay, si supiérais lo que he hecho, os tendría a todos en la puerta de casa, maullando como gamusinos en celo (el gamusino, durante el celo, maulla que da gusto).

Esta receta la conocí gracias a cierto juego que me quitaba horas y me bajaba muchísimo la barra de vida social (antes del Minecraft, que directamente ha cogido la barra de vida social, la ha partido al medio contra una rodilla, y la ha tirado al suelo ante mis pies), el Restaurant City. Era uno de esos jueguecitos de facebook, que consistia en acaparar ingredientes, hacer rectetas, montar un restaruante… bueno, os haceis una idea. Seguramente en algún momento os envié invitaciosnes para que me mandarais cebollas y sal… desde aquí mis más sinceras disculpas.

Luego tuve curiosidad, y busqué en la fuente más fiable para recetas angloparlantes: la BBC. Me fío mucho de la BBC, porque me pone las recetas tanto en sistema métrico como en el sistema ese de mierda que tienen ellos de onzas y libras… ay, qué raritos son… Aquí está la receta:

http://www.bbc.co.uk/food/recipes/rockyroadcrunchbars_87104

Bueno, aquí lo llaman crunch bars, yo le llamo cake, cuando arreglemos lo de Gibraltar, ya entraremos a dirimir estos conflictos de nomenclatura.

Hay muchas más recetas, que incluyen Maltesers, frutos secos, pasas, Oreos o Chips’Ahoys, dedos incorruptos de mártires paleocristianos… Yo como siempre he apañado la receta a mi estilo: pasándome por el arco del triunfo las medidas, ignorando los ingredientes raros que no se encuentran en el colmado de la esquina y añadiéndole el extra de amor que no mencionan en casi ninguna receta.

Necesitareis:

dos tabletas de chocolate de fundir.

6-8 galletas tipo María

6-8 galletas tipo Digestive

Mini-nubes, o nubes normales cortadas en trozos del tamaño de una mininube… pues un puñao de eso.

Mantequilla.

Amor.

Una bandeja untada con mantequilla.

Ponéis la primera tableta, cortada en trozos a fundir en el microondas. Aquí no tenemos miedo a las ondas asesinas y esas magufadas, y por eso le damos duro al microondas. MICROONDAS POWA!

Cuando esté fundida añadís un cacho de mantequilla, no muy grande, no muy pequeño. Así a ojo… si la mantequilla viene en una barra, pues cortáis una loncha del grosor de un dedo de una persona normal (si tienes las manos como manojos de morcillas pídele ayuda a un adulto con manos más normalitas que las tuyas, anda…) y removéis.

Mientras se funde el chocolate, metéis las galletas en una bolsa de las de congelar, que tienen cierre hermético, y las miráis con odio, intentando ver representados en cada una de ellas, a algún ministro de la ejecutiva de Rajoy. Armados con el rodillo de cocina, el de hacer empanadas y tal, descargáis vuestra furia contenida contra las galletas-ministros. Dadle duro a la galleta Wert de mi parte. Tienen que quedar desmigajadas, pero con algún tropezón gordo. No hay que cebarse demasiado.

La primera tableta de chocolate ya estará fundida, así que se vierte en una fuente, bandeja, recipiente plano… Yo he usado una bandeja de esas de aluminio de usar y tirar. A continuación, al azar, se esparce sobre el chocolate las minubes y los trozos de galleta.

Se repite el mismo proceso con la segunda tableta de chocolate: fundir con mantequilla, remover, y verter en la bandeja sobre lo anterior. Alisáis la superficie con una espátula, o con el dedo, todo depende de la profesionalidad o de lo limpias que tengáis las manos.

Dejáis enfiar el asunto, primero fuera de la nevera, luego dentro, mejor toda la noche.

Luego eso se desmolda y se corta en trozos y listo para degustar.

Está bien para cuando tenéis galletas que se están quedando blandurrias, o es verano y no os da la gana de encender el horno, o tenéis una necesidad imperiosa de embutiros chocolate en el cuerpo como si mañana no fuera a llegar jamás.

Dificultad: alumnos de la LOGSE. Calorías: un dolor. Resultado: mmmmmmmu rico.

Esos antojos raros a horas intempestivas… esas visitas que llegan sin avisar y ponen cara de que sin merienda no se van… esos desayunos de “es la primera vez que me la tiro y si le doy mielpops para desayunar, también será la última”… ese capítulo de [ponga aquí su serie moñas predilecta] que no se puede ver sin controlar el nivel hormonal en sangre con altas cantidades de subproductos chocolateados…

¿Quién no se ha visto alguna vez en una de estas situaciones? ¿Y cómo las habeis solucionado? ¿Pensando en otra cosa? ¿Sacando unos “Nevaditos Reglero” revenidos? ¿Hipotecando un prometedor futuro sexual por unos cereales gayers y una vida condenada al onanismo? ¿Comiendo risketos pero sin ganas, y detestando [ponga aquí su serie moñas predilecta]? Todo eso nunca tendría que haber pasado.

Y a partir de hoy, no volverá a pasar. Porque hoy cambiaré vuestras vidas. Sí, voy a hacerlo. Lo haré porque soy buena persona, guapa, inteligente, huelo bien bastante a menudo, y además soy modesta. Y lo haré mediante una receta sencilla, rápida, y para toda la familia (como montar un transbordador espacial con cemento-cola y tubillones para el tío de Bricomanía): la receta del….

BIZCOCHO DE CHOCOLATE LO SUFICIENTEMENTE DELICIOSO COMO PARA DAR EL PEGO QUE SE HACE EN CUATRO MINUTOS EN EL MICROOOOOOOON… DAS!

Ingredientes:
Amor (que si hacemos las cosas sin amor luego sale una puta mierda).
Un huevo (de gallina)
4 cucharadas soperas de leche
3 cucharadas soperas de aceite (mejor de girasol)
2 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de cacao en polvo (mejor el cacao puro sin azúcar que el Colacao o el Nesquick, y sus versiones de marca “la pava”)
4 cucharadas soperas de harina (o en mi caso, para que sea sin gluten, Maicena)
1 cucharadita de café de levadura química (el Royal de toda la vida)

Se mezclan en una taza/bol/cuenco/recipiente apto para microondas de su elección los ingredientes secos (los reconocerás porque al introducir el dedo en ellos no notarás humedad). A continuación se añade el huevo, se remueve, se añade la leche, se remueve otra vez, y el aceite, y sí, se remueve one more time. Con todo junto, mezclado y removido, se mete en el microondas, máxima potencia, 4 minutos.

Lo que salga de ahí estará rico, porque lleva azúcar, será marrón, porque lleva cacao, y será bastante feo a la vista, porque estará hecho en cuatro minutos y en el microondas. Además, no durará mucho en buenas condiciones, pero tampoco queremos que se convierta en la herencia de nuestros nietos, coño ya.

Se puede comer así tal cual, remojado en leche. Se puede partir al medio y rellenarlo de mermelada de fresa, o espolvorearlo con azúcar glas, como si fuera una tartita, se puede mirar con desprecio durante 15 minutos y después tirarlo a la basura… eso ya va en la imaginación de cada uno.

Hale, a disfrutarlo con salud. Si os sale mal, yo me desentiendo. Seguro que es porque no le habeis puesto amor.

La receta es la misma que la de las galletas fantasmas, pero estas, por causas ajenas a mi voluntad, han sobrevivido para la foto, ya que son para un regalo.

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Hoy son de chocolate (las más oscuras), y de canela (las claritas).

Para hacer las de chocolate, basta con añadir dos cucharadas soperas de cacao en polvo a la masa. Quizas también hiciera falta añadir un poco más de margarina para que la masa no quede muy seca, pero tampoco es imprescindible variar las cantidades.

Para las de canela… canela en polvo al gusto en la masa, y listo.

Y huelen… de maravilla.
Mejor sabrán.

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