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En el CERN no hacen más que darme disgustos. Estos chicos… es que van como atolondrados por la vida, y luego pasa lo que pasa…

Primero el ingeniero X y su manía de dejar curruscos de pan tirados por ahí  . Por suerte, desde entonces su madre sólo le mete en la fiambrera “petisuis” y medias noches de jamón y queso, y de eso no deja ni las migas, criaturica.

Y ahora esto. Que primero “los neutrinos van más rápidos que la luz, que sí, que sí, que te lo juro, que el neutrino siempre llega primero, que el neutrino no es como Fernando Alonso, que cuanto más cobra, menos gana. El neutrino es el eyaculador precoz de las partículas…”  Y lo juraban por las mediasnoches de jamón y queso de sus madres.

Claro, el panorama científico internacional, patas arriba. Que si el neutrino le gana a Flash en una carrera; que si es imposible que le gane a Flash, a lo mejor a Superman si, pero a Flash no; que si eso no me lo dices en la calle; que si eso en la calle no te lo digo porque estamos a chorrocientos metros bajo los Alpes, y entre que salimos a la calle y no se nos pasa el cabreo, así que mejor te pego aquí dos hostias que te acelero las partículas de la cara…

Mientras tanto, el becario del CERN, al que llamaremos B, va de un lado para otro, llevando cafés sólos, cortados, con una nubecita de leche tibia ni templada ni fría ni caliente, tibia, y dos y media de azúcar, la media ni escueta ni abundante… Lo tienen puteado a más no poder. Suele irse a llorar a un rincón y a lamentar su mala cabeza cuando decidió dedicarse a la ciencia en vez de hacerse tornero fresador, que ahora estaría ganando una pasta.

Y fue en el rincón de llorar, donde el becario B se dio cuenta de algo: el cable estaba desenchufado!

Claro, así no salían las cuentas… Loco de contento, esperando una oportunidad de ascender, se lo dijo a su supervisor, el ingeniero Y, que le dio una plamadita en la espalda y luego lo ninguneó vilmente para llevarse él todo el mérito. Qué cabronazo.

Desilusionado, el Becario se ha vuelto a su pueblo, y ahora trabaja ayudando a su padre a alicatar. Cobra más, y su madre le hace unas lentejas de muerte.

 

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