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Hace unos meses, antes del 20N, discutía en facebook con otras dos personas a cerca de esta noticia:

http://www.publico.es/espana/407751/galicia-bloquea-a-los-parados-de-mas-de-un-ano-la-tarjeta-sanitaria.

El debate acabó derivando en que si estaba bien o no quitarles también la asistencia sanitaria gratuita a los inmigrantes y a otros colectivos. A estas dos personas, creo recordar, les parecía estupendo que así fuera. Intenté explicarles que si empezaban quitando ese derecho a unos, acabarían por quitárnoslo cada vez a más, hasta que la sanidad dejase de ser un servicio público universal y gratuito.

Estos últimos días  he podido comprobar que el tiempo me ha dado la razón, muy a pesar mío.

http://www.20minutos.es/noticia/1396157/0/cobertura/beneficiario/mayores-26/

Y ahora soy yo, que estoy preparando oposiciones y no tengo trabajo, quien se queda sin asistencia sanitaria por ser mayor de 26 años.

Desde aquí quiero agradecer encarecidamente a todas y cada una de las personas que me lean y hayan votado al PP en las pasadas elecciones, el hecho de que quizás yo el año que viene no pueda ir a hacerme las analíticas de control para mi intolerancia al gluten, porque también me hayan recortado ese derecho y no pueda permitirme pagarlo en la sanidad privada.

Me gustaría muchísimo agradecérselo cara a cara a todas y cada una de esas personas, pero seguramente ahora, la vergüenza, si es que les queda, les hará disimular y decir que no, que votaron a otra cosa…

Me gustaría también preguntarles si están en mi misma situación, y qué sienten ahora al ver qué está haciendo el gobierno que han legitimados SUS votos. Les preguntaría si ahora no entienden un poco más mi postura de hace unos meses, cuando me parecía tan terrible hacer la concesión del derecho a la asistencia sanitaria de los inmigrantes en favor de un supuesto bien común. Quizás ellos no se pararon a pensar que estos políticos liberales nuestros son mucho de pedir la mano y coger el brazo.

Seguramente al votante medio del PP, al que se queda tranquililito y conforme mientras no le toquen directamente lo suyo, eso de entregar la mano ajena les parecía buen tributo, mientras no fuera la propia… Ahora el brazo que cogen es el de todos.

Cuando también nos cojan la cabeza y nos la pisen, volveré a dales las gracias.

 

 

 

 

[Edito: Se me había olvidado ponerle título al post, pero ya lo he puesto, yo no me ando con recortes]

Me comí con patatinas mucha bilis reconcentrada, no fuera a ser eso y no el sentido común, lo que se reflejase en este tercer acto. Y a pesar de haber votado con antelación y por correo, reflexioné en la jornada de reflexión, fui a votar de acompañante de Supernovio, y vimos en directo los resultados de sondeos y recuentos. Mucho antes, desde hace un par de años, me llevo informando y formando una opinión sólida basada en datos contrastados, y no en ideas vagas y “confrancoestabamosmejores”.

Sabéis hacia donde me decanto. Sabéis lo que pienso. Sabéis perfectamente que a la masa informe de la  población española el adjetivo más bonito que le puedo dar es IMBÉCILES.

Como ya lo sabemos todo, ahora sólo puedo decir una cosa : LA HABÉIS CAGADO.

Sí, vosotros, no yo.

Cuando en enero empiecen a jodernos vivos a todos, será culpa vuestra, y eso me cabreará muchísimo más. Podríais haberlo hecho bien, pero no. Os gusta más que os digan que hay que “sumarse al cambio” y vosotros sólo veais un camino. Y encima es el peor camino. Imbéciles.

NO OS DÁIS CUENTA DE LO QUE HABÉIS HECHO, PERO TODOS NOS VAMOS A ENTERAR.

Disclaimer king-size: ¿Se acuerdan ustedes del disclaimer de otro día? Pues hoy igual. Y añadir que si alguien se siente ofendido por mis afirmaciones… que se compre a mi cuenta unos caramelitos de fresa, o un chupachus de los de chicle, y tal. Gracias, y una vez más, al lío.

Spain is pain. Esto lo leí el otro día en el feisbu, y me parece una gran verdad.

España es un sitio que a poco que tengas algo de sentido, ya sea común, del (buen) gusto, o de la decencia, hace que se te caiga la cara de vergüenza ajena al suelo y te la pisoteen todos y cada uno de los ñus del Massai-Mara.  Algún día (cuando tenga un bunker para esconderme y provisiones para varios años) hablaré de cómo creo que llevamos siendo una mierda de país más o menos desde los Reyes Católicos, y con ello me granjearé un puñao de enemistades. ¿Pero eso me importa? No.

Sin embargo, en contadas ocasiones he llegado a sentir un pellizquito de orgullo “nacional”, aunque la palabra nacional me da mucho repelús, y me recuerda a Paquito, a la bandera con el pollo, y a los collares de perlas… No fue, como supondrán, cuando ganamos el mundial, aunque mucha gente se comportó entonces como si a todos nos hubieran invitado a una mariscada perpetua, y transmisible por herencia a todos nuestros descendientes de las próximas cuatro generaciones. Eso me dio 50% lástima 50% vergüenza más una cantidad indeterminada de excipientes.

Fue el 15 de mayo de este año. Ahí empecé a creer que quedaba un poco de sitio para la fe en los españoles. Movimientos como Democracia Real Ya o NoLesVotes, y todas esas asambleas proponiendo soluciones y pidiendo cambios fueron como un rayo de luz iluminando una tenebrosa oscuridad en la que resuenan de fondo las risotadas de Jorge Javier Vázquez, y los “¡m’entiendes!” ladrados por la princesa del pueblo.

Sin embargo todo eso que yo veía bullir en las redes sociales y en las plazas no se reflejó luego en las urnas. Y no queráis saber cómo me dio por saco… Vi perpleja cómo montones de personas votaban nulo, o en blanco, sin ser conscientes de qué implicaba esa decisión, argumentando que eso era lo que defendía el 15M… Cuando lo que, al menos a mi entender, se había propuesto, es que cada cual votase en conciencia, sí, pero a algo que no beneficiase, gracias a nuestra chupi piruli ley electoral, a los (2) partidos mayoritarios.

Después del 15 de mayo llegaron las acampadas, y las asambleas. Y en ellas, gente de toda clase, concidión, credo y pelaje se juntaba y opinaba. Y realizaban actividades. Y proponían.

Hasta ahí, guay. Pero empezaron a salirme fístulas purulentas por todo el cuerpo cuando empecé a ver algunas de las actividades, cuando empecé a leer “manifiestos”  plagados de @s al final de las palabras… cuando algunas cosas empezaron a olerme a magufo y a abraza-árboles. Vale que era mayo, y se estaba muy bien en la calle, y todo el mundo iba las plazas con la mejor intención del mundo, pero en mi opinión, las asambleas de espiritualidad, las meditaciones, los cuencos tibetanos, la biodanza y demás chuminadas, pegan en un movimiento de este tipo tanto como un cilicio apretao, una procesión con nazarenos o rezarse un rosario entero, misterios gozosos incluidos… A ver, que yo no tengo nada en contra de la gente que es así, pobrecicos ellos, bastante tienen con lo suyo, pero me “irrita” que asomen los hociquillos y puedan llegar a desvirtuar cosas que a mi entender deberían centrarse en unos mínimos, y que cada cual luego, en su casa, adore a la Pachamama, a la Virgen de las Angustias Pertinaces, se homeopatice vivo o se de friegas… quiero decir, se haga reiki de ese.

Y claro, luego pasa lo que pasa, que va “la gaviota” y arrasa (joder, qué poetisa estoy hecha, copón copín y copete)

Por suerte, para estas generales parece que se ha escarmentado un poco. Visto que el rebaño hispánico, si no les dicen clarito lo que tienen que hacer, de su sentido común y por sus propios medios no va a salir hacerlo, #AritmEtica20N les da una sugerencia de voto útil, masticado y digerible. A ver si funciona.

Sin embargo, aún hay que luchar contra ordas de señoras mayores con visón y perro pekinés que votan en masa a los nietos de los que ganaron la guerra (sí, hamijos, recuerden que Fraga, fundador de Alianza Popular, luego Partido Popular, fue ministro de Paquito… lo mismito que si Hitler hubiera ganado la guerra, y ahora se presentase a las elecciones alemanas un partido fundado por Goebbels), y obreros cenutrios que, creyendo que el cambio sólo es posible entre “guatemala y guatepeor”,votarán a la derecha, y personitas que aún siendo de izquieras y estando desencantadas con los socialistas, votarán al PSOE por aquello del “voto (bipartidista) útil”. Vamos, imbéciles todos (ahí, haciaendo amigos jejeje)

Y en medio de toda esa vorágine de estupidez me encuentro yo (bueno, yo o cualquier individuo anónimo con dos dedos de frente y tendente a encabronarse con el mundo), debatiéndome entre el miedo a la que se nos viene encima, la esperanza de que pase un milagro que amortigüe el batacazo, y la impotencia de saber que no soy Chuck (Norris) y no puedo salir a la calle y bajar del guindo a unos cuantos a base de sopapos con la mano al bies.

Porque como dije antes Spain is pain, y es una pena.

En el próximo acto, Asturias ¿patria? ¿querida?.

Disclaimer gordísimo: esto es mi opinión personal, y como los culos,  todos tenemos una. Yo te enseño la mía, y puede gustarte o no,  así que si no quieres, no mires. No son dogmas de fe, porque yo no trabajo ese género, no soy el papa Mazinger ni creo que me quedaran bien sus vestiditos. Si mi opinión personal no te gusta, puedes expresar la tuya propia en los comentarios, libremente y tratando de ofender lo menos que puedas, aunque se vale ofender un poquito si no eres capaz de hacerlo “offense-free”, soy tolerante a ese respecto. Si me vas a tratar de convencer de algo, has de saber que me gustan mucho los datos (serios, contrastados… no me vale la opinión de tu tía Merchi, por muy maja que sea) y el sentido común me pone perraca, pero tampoco esperes venderme la moto a la primera, ni a la segunda. Gracias, … y al lío.

Estamos en campaña electoral, y yo ya me he cabreado. Siempre me pasa. Con la pegada de carteles se me pone la bilis por las nubes y sigo así hasta una semana después de conocer los resultados de las elecciones, incluso más, según sean los resultados.

Conforme voy madurando (o convirtiéndome en una vieja chocha, que es lo mismo), voy interesándome cada vez más por la política. Si bien antes, hace unos años era algo que ni fú ni fá, ahora lo tengo bastante presente, sobre todo en fechas pre-electorales, principalmente por ir previendo quién me va a dar por culo, cuándo, con qué, y si luego me va a dar un besito o no. Disculpen, pero me gusta saber esas cosas.

Lo curioso es que a pesar de no importarme demasiado el tema, siempre he tenido una tendencia natural hacia la izquierda, que me gusta llamar “sano uso del sentido común de las clases trabajadoras y sus descendientes”. No sé dónde leí, ni quién lo dijo, que no hay nada más absurdo que un obrero votando a la derecha, y lo subscribo totalmente.

Recuerdo que en mi tierna infancia (hace na’ y menos, quince días 🙂 ), en el colegio unas compañeras y servidora coreábamos en el recreo, en la inconsciencia que da ser inocentes criaturas “Aznar no te quiero, yo soy de Zapatero”. Pues de ahí, más a la izquierda… un poco más… un poco… no tanto… ahí, justo ahí es donde estoy posicionada ahora.

Ojo, que no digo que lo que proponen los que se han llevado ya mi voto (voté por correo justo despues de ver el debate-pantomima-ytumásytumás) me guste al 100%, que hay mucha cosa magufa y abraza-árboles que no me gusta (sobre los magufos, los abraza-árboles, la biodanza y el 15M hablaré en el próximo acto). Pero como son los únicos de los que he visto con mis propios ojos unas propuestas que me encajan en lo que yo entiendo como sentido común, pues allá que voy yo, y allá que va mi voto certificado. Por eso, y porque Llamazares viaja en Alsa, que yo lo sé. Y un político que va en autobús es un político que mola.

Lo que me cabrea es que para votar mucha gente se mete a rosca en el culo el sentido común, no sé bien si para no verlo y que no les recuerde su propia desfachatez, o bien porque les da gustico tenerlo ahí. Estoy convencida de ello. Basta ver las encuestas de intención de voto, o las entrevistas a pie de calle que hacen distintos medios a ciudadanos de a pie, señoras que vuelven de la compra con un manojo de puerros asomando en el carrito, parados, primos, amigos y demás familia. Veo a esa gente responder lo que responden, y me dan ganas de dar sopapos hasta borrarme las huellas dactilares de la mano. Lo digo en serio, me cabrea que haya suelta por el mundo, como vaca sin cencerro, gente que ni tiene idea ni se molesta en tenerla, y que su voto cuente tanto como el mío. Me encabrona mucho.

También me cabrea que me mientan. Sé que eso es consustancial al político, pero en mi interior sé que no debería ser así. Aplaudiría con las orejas si los programas electorales fueran de carácter contractual o si los políticos cobrasen en función de los objetivos cumplidos. También me gustaría que mi voto y, si, también el de los otros cenutrios mencionados en el párrafo anterior, contase igual que el de cualquier otro cenutrio, independientemente de la nacionalidad histórica de este país llamado Mistol, digo España en la que se encuentre. Y me hubiera gustado un debate televisado plural y no pactado, no dos monólogos plagados de evocaciones a cualquier tiempo pasado, que según quien lo mencione fue mejor o mucho peor, demasiados “y tú más, y tú peor”, “insidias” a cascoporro y preguntas sin respuesta. Porque lo de que no se mencionaran en ningún momento los casos de corrupción de uno u otro lado de la mesa, me huele a que los muertos del armario de unos y otros es algo que ambos, por su propio bien (no el del ciudadano con interés en saber), prefieren mantener tapado.

Y mientras unos nos explican que lo que se nos viene encima es mendigar a “los mercados” para que no nos achuchen mucho, que nos la vayan metiendo poquito a poco y con vaselina, los otros, que se llenan la boca mentando al cambio, también se la llenan, y perdonen el símil soez, comiéndoles el rabo a los susodichos mercados, que a buen seguro, en uno y otro caso les tienen reservado, pase lo que pase, un “puestín” en algún consejo de administración.

Por todo esto, a veces, en broma, fantaseo con un régimen político en el que yo mandara con mano de hierro, sin guante de terciopelo ni zarandajas, dando collejas a rodabrazo, expropiando todo lo expropiable, con una guillotina en cada plaza pública, y con un gulag en Murcia para la reeducación de cenutrios. Lo de Murcia aún no está claro…

En el próximo acto explicaré mis impresiones sobre lo que significó el 15M en las pasadas elecciones de mayo, y lo que creo que significará en estas; mi realidad (que la realidad es una cosa también muy subjetiva, hoygan) electoral de Asturias, y… bueno, lo que se me ocurra sobre la marcha.

Continuará…

Que me dejen a mí, que desamortizando con la mano derecha, e incinerando indeseables con la mano izquierda, acabo enseguidita con la recesión, la crisis, y ya de paso, la superpoblación humana, la contaminación y la madre que parió a Perico.

Pero no me dejan. Mis teorías de expropiación masiva de bienes y guillotinas en cada plaza pública no pasan de ser meras chanzas que divierten a mis amistades y conocidos.

Y tampoco me dejan opinar, que para eso llevo algunos años siendo mayor de edad, sobre las decisiones que toman otros para arreglar lo que, ya digo, solucionaría yo a poco que me dejasen armamento suficiente…

En este artículo, de Juan Torres López (www.juantorreslopez.com) y Alberto Garzón Espinosa (www.agarzon.net) se explica de un modo tan claro que hasta yo, que me he dejado el sentido común en los otros pantalones, lo he entendido, por qué reformar la constitución para poner un techo de gasto con el fin de salir de la crisis es como fumarse tres cartones de Ducados al día para curar un enfisema pulmonar…

Ahora a leerlo, y a pensar un poquito, que seguramente, como yo, llegaréis a la conclusión de que estas medidas para salir de la crisis que le imponen desde Europa a este gobierno, y las que propondrán los otros indeseables más a gusto que un arbusto cuando lleguen al gobierno (que los dioses no lo permitan), están tan lejos del sentido común como empezarse los chupachups por el palo, y parecen ideadas por un mono disecado. Es más, un mono disecado lo habría hecho mejor. Porque los monos disecados no suelen ser cerdos capitalistas pensando únicamente en no perder beneficios.

Y cuando acabeis de leer el anterior artículo, de regalo, un bonus track. Desde el magnífico blog “El porqué de una mosca encerrada en un bote“, un maravilloso artículo sobre eso de lo que en este país llamado Mistol, quiero decir, España, no tenemos: una democracia de verdad. Porque la nuestra, a sus treinta y seis añazos, ya tiene que tener el chochete constitucional como un gato acostao, como para que se la tomen tan a pitorreo, oiga.

Por último, vais a votar aquí pidendo un referendum como la copa de un pino, que a este paso, internet va a ser el único sitio donde nos dejen votar libremente a lo que nos apetezca.

Aceitunas y marmotas

  • 3/4 de verano sin llover y hoy que tendría que hacer los viajes de Willy Fog en bus/a pata, va y llueve. Me cago en mi vida entera. 2 weeks ago
  • Me estoy acordando fuerte de @Marmota_Maligna porque compaginar los horarios del puestín con los (casi nulos) horarios del bus es la risión. 2 weeks ago
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