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Como reza el infame título de este post que dudo mucho que lean más de 4 gatos (el público general que pudo tener alguna vez este blog seguramente ya lo ha dado por muerto hace bastante), este arrebato obedece a una “tradición”. Cada año, desde hace unos cuantos, no voy a mirar cuantos porque no me da la gana, servidora de ustedes se escribe un post para felicitarse a si misma, y recordar a los despistados que pueden felicitarla, que está de cumpleaños. Esta que les escribe suele poner la excusa de que es el cumpleaños de Uzi, porque a Uzi se la regaló a si misma el día de su cumpleaños. Pero bueno, este año no voy a poner esa excusa: las cobayas no celebran el cumpleaños. Es más, el de Dos, la otra cobaya, fue el 1 de septiembre, nadie se acordó del tema, y no ha pasado nada. Ambas dos ratonas siguen viviendo felices en Asturias, con sus abus que las malcrían mucho, las dejan correr por el jardín, comer hasta hartarse y hasta les han hecho una cosecha especial de heno para ellas solitas. Vamos, están como quieren y mejor.

Pero el post del cumpleaños es una tradición: hay que hacerlo. Si o si. Así que voy a aprovecharlo para explicar alguna cosa. Por ejemplo, que estoy trabajando. Es más, ayer, día 22, víspera cumpleañera, pudo vérseme prestando libros como una condenada en la Biblioteca Central de Vigo. Soy becaria precaria, pero estoy contenta. Contenta y acojonada (tengo pesadillas recurrentes de llegar al tajo y que nos digan que no pintamos nada allí porque no hay dinero para pagarnos… y esa es una pesadilla con muchos visos de convertirse en realidad en estos tiempos que corren).

Estas son las cosas del presente y del futuro, al menos de los 8 próximos meses. La biblioteca y vivir en Vigo.

Vigo es una ciudad infame. Demasiado grande, demasiado llena de cuestas, con pocos chinos (restaurantes y bazares) para mi gusto… Pero bueno, me voy acostumbrando poco a poco. Hay yonkis a patadas, peleas en las avenidas principales, un tráfico horroroso, la posibilidad de ser apuñalada en el portal… Pero también tengo curro. Y un curro que me gusta. Y eso mola.

Lo de la crisis de los 30 del título es para meter con calzador este video de unos argentinos que molan mucho y hablan del tema. Que yo sólo cumplo 28, pero el 3 se aproxima peligrosamente. Por suerte, tengo la cabeza más o menos sentada (aunque sigue estando como una espuerta de grillos, pero no me parece a mí que eso vaya a mejorar con la edad), estoy feliz como una perdiz y ya no tengo agonías sin motivo, viva y bravo. Pues eso, el video de Cualca:

Eso sí, cada vez echo de menos a más gente, pero eso es ley de vida. Sin embargo, reconozco que podría ser un poquito más “social”, quizás este año pulamos eso, y no haga como este, que, por ejemplo, he pasado sistemáticamente de felicitar el cumpleaños a la gente del facebook. Pero bueno, eso es porque me parece un paripé ridículo, eso de felicitar a alguien que no te ha hablado nunca… mira, otra cosa para pulir: entablar conversaciones en vez de esperar a que me hablen… O no. No sé. Eso ya lo decidiré sobre la marcha. O nunca. Whatever… Agonías sin motivo ya no tengo, pero se ve que comeduras de tarro sin motivo tengo muchas y variadas 😛

Y bueno, de las cobayas ya hablé antes, así que todos los puntos del título han sido tocados, que luego no me quiero enfrentar a demandas por publicidad engañosa. Así que creo que esto es todo por ahora. El blog quizás vuelva, o quizás no… tengo en mente tejer un jersey, así que si lo acabo a lo mejor subo fotos. O a lo mejor no, eso según me de.

De bonus track, una canción de Tim Minchin, que va reunirse con la familia por Navidad, pero yo creo que vale para cualquier ocasión especial (también pone a parir a la iglesia, y eso siempre es un punto positivo). El tema es que a mí me gusta, y a partes iguales me da “morriña” de no poder estar hoy con toda mi familia, aunque estoy acogida en casa de Supernovio, y también son familia ya, y mola mucho.

Espero que nos leamos el año que viene (e incluso antes) 🙂

Hace dos años, cuando sopesaba comprarme otra cobaya, un buen día fui a comprar pienso para Uzi a una tienda de animales.

Allí estabas tú, solita en una vitrina.

Eras una bolita marrón, como un conguito hipertrofiado. Le pregunté al señor de la tienda si eras macho o hembra, y al saber que tenías chichi, me decidí: te venías a casa, a acabar con el imperio de terror de Uzi.

Eras un poquito fea, no lo voy a negar, porque mentiría. Tenías los ojos saltones, y te dabas un aire a Quique San Francisco. Además venías delgadita como una raspa, y llenita de piojos. Suerte que el veterinario majo te desparasitó en un plis plas.

Por suerte, a pesar de las caidas de dientes (esos puñeteros cuatro incisivos que se te cayeron por lo menos tres veces cada uno), creciste sana y fuerte hasta convertirte en una especie de vaquita marrón, vaga, glotona y un poquito áspera de caracter, pero sin mala leche (tú ni muerdes ni chillas ni das patadas).

Te llamas Dos por ser la segunda, y por MS-Dos (sí, tienes un nombre muy muy friki, las reclamaciones al maestro armero). Desde el primer día has tenido que competir con tu “hermana” mayor, que por ser la primera se las sabe todas, te gruñe, y te intenta violar cuando le vienen los calores. Aún así, la dueña del comedero eres tú, que siempre comes antes y te llevas lo más rico. Y eso para una cobaya debe ser como tener aprobada una oposición del grupo A. Además tardaste mucho menos tiempo que Uzi en aprender que no se mea uno encima de la gente, y tienes unos pellejos alrededor del cuello que da gusto achuchar…Y eres la favorita de la familia, qué más quieres, rata peluda? 🙂

A Dos no le gustan los cumplidos... le gusta la lechuga.

Tal día como hoy te llevé a casa.

Han pasado dos años desde ese día, en el que te encomendé la misión de terminar con el imperio de terror de Uzi…

¿Se puede saber a qué estás esperando?

Al final paso del público (sé que hay público, veo las estadisticas de visitas), de su opinión (aunque pasan de visita, no dicen ni mu), y de todo.

Paso olimpicamente.

Y hago lo que me da la gana.

Como por ejemplo… COMPRARME OTRA COBAYA.

Por ahora se llama Dos, o Natillas (o ¿Dos Natillas?)… no lo sé, aunque da igual, acabará llamandose bola peluda, rata culigorda, bichobola y pelusona.

Es tímida, menudita y tiene los ojos más saltones que en visto en una cobaya en mi vida. O eso, o está permanentemente estupefacta.

Uzi la a acogido bien en el hogar, lo primero que hizo nada más verla, despues de olerla un poco, fue pegarle un fregao a lametones que la de jó tonta. Pobre Dos, encontrarse con una cobaya el doble de grande y maternal metiendole la lengua en la oreja al primer momento… Ahora hacen buenas migas, y hasta parece que le ha cedido la manopla naranja de dormir (quizas deba comprar otra, una para cada niña, jurjur)

Como Natillas (o Dos, or whatever) me parece muy pequeñita, iremos a incordiarle esta tarde al veterinario. Imagino algo así.

“- ¿Dos no está muy delgada, Veterinario?

– No, lo que pasa es que Uzi es un monstruo de la naturaleza.

– Y esto que tiene aquí en la orejita… ¿Será sarna?

– Esto es un cacho de acelga masticada que Uzi le ha dejado pegado al rechupetearla con la boca llena…

– Ay, qué bonitas son mis señoritas cobayas…

– Eh… uhm… nop…Dos… tiene… PITO!

– NOOOOOOOO

Uffff, no, espero que eso no pase. En la tienda miré bien, en casa miré bien, mi compañera de piso, que también entiende de cobayas miró bien. Dos no puede tener pito… DOS NO VA A FECUNDAR A MI UZI! ais, que me altero…

Y bueno, a falta de una “foto de carnet” de Dos, ella solita, os pongo una foto de la familia (de la higiene en familia):

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PD. Todos sabeis que Uzi necesita tener un motivo,a ser posible inciso-contuso, para ir al veterinario, si no, no se queda tranquila… Pues hala, se ha vuelto a arrancar otra uña… Siempre tiene que quedar de estrella, coño.

Por todos lo que me conocen, aunque sea mínimamente, es sabido que tengo una cobaya, Uzi. Convivimos desde hace casi casi un año (lo hará el 23 de septiembre), y creo que nos llevamos bien y nos entendemos. Ella sabe que sólo con chillar conseguirá comida. Yo sé que con sólo abrir la nevera, ella se pondrá a chillar. Y en esta simbiosis sonora somos felices.
Hemos pasado grandes momentos juntas, viendo películas, pastando (ella, yo no) en los campos astures, correteando por la terraza de Villapingüino. También hemos tenido disgustos, como la rotura de los dientes, la mutilación de la uña, o el hecho de que no quiera comer pimiento, como las demás cobayas…

Pero de un tiempo a esta parte se han levantado voces (propias y agenas), que abogan por la adquisición de una nueva cobaya.

Los pros son claros:
– Uzi se sentirá menos sola y tendrá una amiguita con la que jugar. Además se aprovechará mucho mejor el espacio de la mansión de Falcon Crest que tiene por jaula mi ratilla.
– Podré enseñarles a ponerse a dos patitas al unísono, y hacerme de oro en el mundo de los circos de animales.
– Me darán el doble de amor rodeor (que es un amor muy peculiar, consistente en pegar saltos descontrolados y chillidos inconexos en los momentos de mayor regocijo).
– Además, la nueva cobaya puede aportar otro punto de vista a las críticas de cine de Uzi.

Los contras, haberlos hailos:
-Dos cobayas chillando a la vez. No hace falta explicar más.
– El doble de comida, el doble de pises, de cacas, de pelos…
– Menos espacio en el trasnportin, para los viajes ilegales en autobus.
– Que ambas cobayas se lleven mal y asista a peleas continuas tipo Street Fighter.
y lo peor de todo: que la cobaya que compre pensando que es hembra, resulte ser macho, y me fecunde a mi Uziquitos…

Por todo esto planteo una sencilla encuesta: ¿Debería comprarme una nueva cobaya?

Uzi también tiene algo que decir al respecto:

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Por favor, colaboren en la toma de esta decisión. Gracias.

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